SNE-NL y agentes sociales de Sakana inciden en la importancia de mejorar los perfiles profesionales con una formación adaptada a las necesidades de la comarca
El Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare, a través de su agencia en Alsasua/Altsasu, unido a la Mancomunidad de Servicios Sociales de Base de Alsasua, Olazagutía y Ziordia, a la Asociación de Empresarios de Sakana, a la Agencia de Desarrollo de la comarca y al consorcio Cederna Garalur, han constituido un grupo de trabajo para favorecer la inserción sociolaboral de las personas que encuentran más obstáculos para acceder al mercado de trabajo.
Esta red forma parte de un proyecto piloto también implementado en Tudela y se enmarca en el proyecto ERSISI, una iniciativa piloto que cuenta con el apoyo del programa de empleo e innovación social de la Unión Europea que fomenta la intervención conjunta del sector público y del privado para facilitar el empleo de los colectivos más vulnerables.
Tres estudios encargados por el Gobierno de Navarra se han presentado este jueves al grupo recién constituido, con el objetivo de no dejar fuera del crecimiento del empleo a nadie. Los trabajos, elaborados por la Universidad Pública de Navarra y la consultora Inpacto, analizan las variaciones de la dinámica del mercado laboral en la zona, la adecuación de los recursos destinados y la profundización en las opciones de empleo factibles.
Los estudios reflejan una colisión. La emergente evolución socioeconómica de Sakana requiere un empleo cualificado que no encuentra en la zona. Las necesidades de las empresas coinciden con personas sin formación o poco adaptada, o que derivan del abandono escolar temprano o bien que tienen más de 45 años y su reorientación laboral es dificultosa.
Recomiendan mantener la interrelación entre el SNE-NL, el mundo educativo y el laboral de manera que la formación para el empleo se acerque al mundo laboral, especialmente al sector de la maquinaria-herramienta, de gran importancia en la comarca. Las personas en paro de Sakana muestran, en general, buena disposición a mejorar su formación para el empleo. La formación deberá personalizarse y , si es posible con compromisos de contratación. En este último punto, recientemente se ha logrado un acuerdo de formación y posterior contratación con la empresa Sunsundegui, experiencia que se quiere extender a otras empresas de la zona.
En los informes, los PIFES (programas mixtos de formación y empleo) se constatan como una buena fórmula para la inserción laboral de los colectivos más vulnerables. Los Certificados de Profesionalidad comienzan a ser reconocidos por los empleadores, aunque las personas con más cualificación demandan cursos más especializados.
Este reseteo de las capacidades para emplearse presenta algunos obstáculos de tipo interno. Personas que han caído en el desencanto y escépticas ante la formación; bien porque tienen más de 45 años o bien porque tienen poca motivación. Casos en los que la colaboración de los servicios sociales y la coordinación pública deber complementarse con los compromisos empresariales para romper esa dinámica.
La dispersión geográfica también dificulta la asistencia a los cursos de formación, bien por la carencia de un medio de transporte, bien por la dificultad y el coste de desplazarse a Pamplona en el caso de los cursos que allí se imparten.
La especial conexión social y económica de la comarca con la Comunidad Autonóma Vasca también aconseja, según el informe, seguir coordinando acciones de inserción laboral con Lanbide, organismo autónomo dedicado al empleo en el País Vasco.




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